Corrección ortotipográfica: en qué consiste

22/06/2026

Después de meses —o años— de trabajo, por fin has terminado tu libro. Ahora toca decidir qué hacer con el manuscrito, y entre las muchas dudas que aparecen hay una bastante habitual: ¿merece realmente la pena invertir en una corrección ortotipográfica?

Quizá pienses que tu texto está bastante pulido y que, como mucho, el corrector se limitará a cazar unas cuantas tildes rebeldes y alguna coma fuera de lugar. Pero, en realidad, hay mucho más margen de mejora del que imaginabas.

Cuando devuelvo una corrección, la reacción siempre suele ser la misma. El autor abre el documento, ve una avalancha de cambios, comentarios, sugerencias… y empieza a dudar de su dominio del idioma.

Pero lo que sucede es que los correctores estamos entrenados para detectar hasta el más mínimo detalle susceptible de mejora, como los siguientes:

Ortografía

Gramática

Puntuación

Acentuación

Nuevas normas de la RAE

Uso adecuado y homogéneo de mayúsculas y minúsculas

Unificación de criterios tipográficos (comillas, cursiva, negrita, rayas de diálogo...)

Escritura de números, fechas, horas y porcentajes

Espacios innecesarios o ausentes

Formato de diálogos

Consistencia en nombres propios, topónimos y términos recurrentes

Y cuándo conviene romper las reglas para que el texto funcione mejor

Al fin y al cabo, corrector y autor comparten un mismo objetivo: que el texto brille, se entienda y se disfrute… y que el lector no termine cerrando el libro, desesperado por errores y faltas que le dificulten seguir el hilo.